Ramona Maneiro, sobre la Ley de Eutanasia: "No es para que la gente se mate a lo loco"

 

Ramona Maneiro, sobre la Ley de Eutanasia: "No es para que la gente se mate a lo loco"

La gallega que ayudó a morir a Ramón Sampedro hace 23 años celebra el paso dado este jueves, pero pide "cautela" ante quienes quieren derogar la ley

Apenas han pasado unos minutos desde que el Congreso aprobase este jueves definitivamente la Ley de Eutanasia. Suenan los tonos de una llamada y al otro lado del hilo telefónico se escucha la voz de una de las personas que han sido clave en la lucha por una muerte digna en nuestro país. “Lo hemos conseguido”, afirma tajante en una mezcla de satisfacción y alivio a partes iguales. Es Ramona Maneiro, la misma mujer que el 12 de enero de 1998 ayudó a morir a Ramón Sampedro. 

Pero Maneiro ya no es sólo aquella mujer que se convirtió en referente de un movimiento iniciado por el escritor tetrapléjico gallego que abrió el debate sobre el suicidio asistido, al poner fin a su vida -y a casi tres décadas atado a una cama- tras beber un vaso con cianuro. 23 años de espera le han enseñado a Ramona que hay que ser tan precavidos y cautelosos como pacientes. “Es un éxito y una alegría, pero entre comillas. No podemos bajar la guardia”, explica sobre la aprobación de la ley, apuntando que hasta que alguien haga uso de ella “no sabremos hasta que punto podrá favorecer [a la causa]. Debemos ir paso a paso y con cuidado”.

Ramona Maneiro no es ajena a la oposición frontal del Partido Popular y de Vox a la Ley de Eutanasia. “A esa gente ya ni quiero ni puedo contestarle, me da asco ponerme a su altura”, explica ante el anuncio de la formación que lidera Santiago Abascal de que tratará de derogar una legislación. “Mira lo que se ha tardado en llegar hasta aquí y a lo mejor vienen otros por detrás y le ponen la zancadilla a todo”, anota.

La gallega explica que prefiere no decir nada más sobre este asunto, pero recuerda que “la ley está ahí y la va a utilizar quien quiera, sea de Vox o del PP. Y con los curas lo mismo”, porque “todos meten la pata, pero todos se aprovechan después”. En su opinión, se trata de una elección individual como ser humano y que “cada uno hará lo que desee, el que quiera flagelarse que se flagele, el que quiera salvarse en la cruz, que se salve”, para apostillar con ironía que eso sí, “los que no quieren que se legalice que me lo demuestren con vídeos sufriendo en la cruz”.

Con todo, Ramona Maneiro quiere quedarse con lo que habría supuesto este día para Ramón, “le pilló muy lejos, 23 años, pero pienso que él también estaría muy feliz”. También se acuerda de María José Carrasco y de Ángel Hernández, “si ella lo hubiera sabido el año pasado...”, pero satisfecha porque “esta ley queda para otros, para todos nosotros”.

Una mirada a 1998 

“Siempre he estado tranquila, desde que [Ramón] me lo dijo aquella noche hasta en el momento en que vio que no funcionaba [la ingesta del cianuro] como él pensaba”, responde Maneiro a cómo recuerda los acontecimientos que pusieron en el foco la lucha por una muerte digna. Para ella es vital que algo así no tenga que volver a repetirse nunca, que “por lo menos ahora las cosas se hagan bien” y que nadie “tenga que hacerlo clandestinamente”. No obstante quiere dejar claro, sobre todo a sus detractores, que esta ley “no es para que la gente se mate a lo loco”. Es para quienes de verdad la necesitan.

También asegura que estuvo tranquila durante su detención -“la Guardia Civil se portó muy bien conmigo”- y al preguntarle por el momento en que salió a la luz su colaboración en la muerte de Sampedro destaca que “nunca fue una espera” y que “nunca hubo nada preparado”, simplemente surgió en una entrevista en la que se sintió cómoda con un periodista al que aprecia mucho.

Más adentro de Mar adentro

Al sumergirse en el pasado es inevitable hablar de la oscarizada película que recogió la historia de Ramón Sampedro y, por ende, un fragmento de la suya. Mar adentro. Pero Ramona Maneiro deja claro que ella no tenía nada que ver con la Ramona Maneiro que interpretó Lola Dueñas -a la que admira y aprecia- en la gran pantalla. “La parte que me toca a mí en la película no existe. Lola [Dueñas], la pobre, hizo de una persona humilde. Yo siempre he sido una persona adelantada a los tiempos y de sumisa no tengo nada”, sentencia, dejando claro a su vez que Amenábar se portó bien con ella.

Ramona todavía piensa en Ramón, quizás el tiempo hay ido diluyendo la frecuencia, pero es inevitable que regrese a sus pensamientos en muchas ocasiones y sobre todo en las noches: “Hablo con él a mi manera, hablo con él en mi mente”. A Sampedro le está agradecida también por, de alguna forma, “viajar, ver mundo y conocer a tanta gente”. Aunque fuese para ser altavoz de una causa que ha tardado demasiados años en ser conquistada.

El fin de un ciclo

Durante las dos últimas décadas, Maneiro ha tenido que contestar a innumerables llamadas de periodistas, dar ruedas de prensa y someterse a una exposición mediática en la que pocas veces la pregunta ha sido la de qué querría decir ella. Se la hago y anuncia que le gustaría que este día, el de la aprobación de la Ley de Eutanasia, se convirtiese “en un punto, no sé si final, con el que mi colaboración con esta causa, en la que sólo he sido una más, quede finalizada”.

Ramona explica que “para mí sería ideal lograr un punto y aparte en este tema y darle alas a otras personas para que hablen del tema y yo poder dejar de hacerlo, que otros continúen con el legado de la causa de Ramón [Sampedro]. Traté de hacerlo lo mejor que pude”. Y desde luego que lo hizo. 

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