Mónica García: "Ayuso es la política del nini, ni economía ni salud”

 

Mónica García: "Ayuso es la política del nini, ni economía ni salud”

Mónica García confiesa que los sanitarios están “abandonados y maltratados” en la Comunidad de Madrid. Ella es médico anestesista del Hospital 12 de Octubre de Madrid y se ha lanzado como candidata de Más Madrid para las elecciones del 4-M. Y dice alto y claro: “Ayuso es una política nefasta”.

Más Madrid ha dicho que ‘no’ a ir en una lista conjunta con Pablo Iglesias. Señala, no obstante, que no van divididos, sino “unidos” con el mismo objetivo: que Ayuso y Rocío Monasterio entren juntas en la Puerta del Sol. Confiesa que le da “pavor” que sus hijos tengan a Vox en la Consejería de Educación. Pide al PSOE que ponga toda su energía para desbancar a la derecha. Para advertir que “ya estamos en una cuarta ola” y denunciar que Madrid se ha convertido en referencia del turismo de borrachera. El “drama”, lamenta, es que se ha confundido la libertad con el número “de cubatas que te puedes tomar”.

¿Puede la izquierda ganar a Ayuso?

Puede y debe. Nos estamos enfrentando a una revalidación de lo que creo que es el peor Gobierno en el peor momento y la peor manera de hacer política.

¿Qué significa Ayuso para Madrid?

Significa daño, haber sido la comunidad que ha ido en contra de la evidencia científica, en contra de los criterios de sensatez, en contra de lo que necesitábamos en plena pandemia. Ayuso me parece una política nefasta, no es capaz de cuidarnos a los madrileños. Sólo mira por ella. Tiene tres intereses en su vida: ella, ella y luego ella. En este egocentrismo político también incluyo al PP.

¿Cómo interpreta que Ayuso esté arrasando en las encuestas y vaya a ser la primera fuerza en Madrid?

Creo que Ayuso se presenta por dos candidaturas, las del PP y Vox. No le tiene nada que envidiar a las políticas de Vox, las políticas negacionistas. Eso siempre es una ventaja.

¿Va a pactar Ayuso con la ultraderecha después del 4-M?

Ya ha pactado, no es una novedad, lo venían consolidando desde hace muchos meses. Sencillamente buscaron la primera excusa que se les puso por delante. Esto llevaba hablado desde hace mucho tiempo. El señor Abascal ha tenido más peso en Madrid que el propio señor Aguado.

¿Cree que le daría Ayuso consejerías a Vox?

Obviamente, claro. Es una de las cosas que a mí como médica me da pavor, que se sigan manteniendo las mismas políticas sanitarias que nos han llevando a la situación de vernos en una pandemia con los brazos atados a la espalda, y que mis hijos tengan que tener a la señora Monasterio como consejera de Educación, que les va a inculcar el negacionismo climático y machista y que les va a hacer tener una mirada de hace cuarenta años.

Irá como ‘número dos’ de la lista de Ayuso el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero. ¿Qué le parece la labor que ha hecho? ¿Y la justificación de su puesto diciendo que es un gesto a su gestión y a la Sanidad pública?

Es una provocación, ni siquiera el señor Ruiz Escudero ha estado de acuerdo con muchas de las medidas que le han venido desde arriba. La gestión de la sanidad en plena pandemia ha sido la peor que nos podíamos haber encontrado. Los sanitarios hemos estado abandonados, maltratados, ha habido despilfarro de recursos. No hemos tenido rastreadores, no hemos tenido refuerzo de atención primaria. Básicamente ha sido la ley de la selva en versión pandémica, los datos están ahí. Somos la comunidad que más ha disminuido su esperanza de vida, la comunidad que ha tenido un mayor número de mortalidad evitable y la que más ingresos en UCI por habitante. Esto es dramático. Hemos tenido colapsado el sistema sanitario diez de los últimos doces meses.

Es la comunidad con la incidencia acumulada más alta de toda España, pero cuenta con las medidas más laxas…

Es la política del sálvese quién pueda, la política del negacionismo. Ayuso nos ha intentado convencer de que no estábamos en plena pandemia, que nuestro sistema sanitario no estaba colapsado. Aquí no hay fórmulas mágicas, no las ha habido en ningún lugar en el mundo. La señora Ayuso es la política del nini, ni economía ni salud.

Madrid está lleno de franceses en las terrazas. ¿Prohibiría que pudieran venir?

Es que Madrid se ha convertido en referencia europea del turismo de borrachera. No es casualidad, tenemos a una presidenta que ha puesto unas luces de neón, que ha dicho “free covid” y “free controles”. De hecho, en las entrevistas que se ha hecho a los turistas se ha confirmado, dicen “aquí se nos permite hacer lo que no nos permiten hacer en ningún lugar del mundo”. Ese es el drama de nuestra comunidad, confundir la libertad con el número de cubatas que te puedes tomar.

Si hoy fuera la presidenta, ¿a qué hora sería el toque de queda?

Las medidas tienen que ser contundentes, precoces y acordes con la situación epidemiológica. Tenemos referencias en todo el mundo de que cuando empieza a subir la incidencia hay que tomar medidas precoces y contundentes, lo mismo que hacemos en cualquier acto médico. No le decimos al paciente “tómese una copa y luego viene a operarse de la apendicitis”. Esta epidemia iba de hacer políticas preventivas, pero eso no da titulares. El número de muertes que has evitado no da titulares, ese es el drama. La señora Ayuso lo sabe y lo ha utilizado. Da igual todo el precio que vayamos a pagar sanitario, que yo voy a seguir haciendo política de propaganda, política fake.

¿Pero a qué hora sería el toque de queda?

Depende de la situación epidemiológica, Madrid está a puntito de entrar en la fase de extrema gravedad. Ahora habría que tomar medidas. Ojo, si las tomas, tienes que hacerte cargo de los efectos secundarios, como en cualquier acto médico. Tomas medidas que repercuten negativamente en algunos sectores, como la hostelería y la cultura, pues les das ayudas. Luego iremos viendo según la incidencia. Hoy en día tenemos el 90 por ciento de las UCI colapsadas con pacientes covid, y cada ola la afrontamos desde un peor lugar sanitario.

¿Vamos a una cuarta ola?

Ya estamos en una cuarta ola. Desde un hospital se ha visto con claridad. Cuando empiezan a subir los ingresos, es el canario dentro de la mina. Algo está pasando en la sociedad, los pacientes se ponen malos y tienen que ingresar. Es en ese momento cuando hay que hacer las medidas, como lo ha hecho Tenerife. Estamos haciendo el ridículo. 

Fue médico anestesista en el Hospital 12 de Octubre en plena pandemia. Ya no hablamos de los sanitarios. ¿Cómo están?

Claro, el problema es que hemos dejado de hablar de las consecuencias de la pandemia por saturación, por necesidad, por acumulación. Tenemos 420 pacientes en la UCI, hemos tenido 100.000 personas ingresadas en la comunidad, seguimos teniendo una atención primaria absolutamente colapsada. Los sanitarios, que lo hemos vivido desde el primer día con la mayor intensidad, lo vivimos también con frustración. El otro día veía en la consulta a una mujer que llevaba tanto tiempo esperando desde antes de la pandemia para una patología de un ojo que ya lo había perdido, que era inoperable. De esto no se habla, pero estamos viendo en los hospitales cómo el deterioro de la salud de la población es innegable. Nos crea impotencia. Nuestros pacientes no están bien atendidos y tenemos un Gobierno que pasa de nosotros.

Parece que el Gobierno central se escuda también detrás de la gobernanza. ¿Debería tomar cartas en el asunto?

Desde Más Madrid tenemos una ventaja, cuando hemos tenido que criticar duramente al Gobierno de Ayuso lo hemos hecho, y no se nos caen los anillos por criticar las medidas laxas del Gobierno central. Aunque las competencias las tengan las comunidades, el peso de la responsabilidad del Estado tenía que haber sido más contundente, sobre todo en momentos en los que en la Comunidad de Madrid se veía que se estaba yendo de las manos. Hemos pedido ayuda muchas veces. Dicho esto, no todas las comunidades han sido iguales. Esto significa que la llave real está en las autonomías.

No falta tanto para que acabe el estado de alarma en mayo. ¿Se debería prorrogar?

Viendo cómo está impactando la cuarta ola en Europa y sabiendo que la pandemia es absolutamente imprevisible, claramente. Creo que tenemos que aprender del pasado. Ahora tenemos una ventaja: la vacunación. Pero me hace pensar que tenemos que redoblar la responsabilidad porque el fallecido de hoy o de mañana lo ha hecho a las puertas de la vacunación. Sanitariamente es dramático.

Han pasado varias semanas con la población preocupada por lo que han hecho las autoridades respecto a la vacuna de Astrazeneca. ¿Recomienda ponérsela?

Recomiendo que nos centremos en una pandemia y en cualquier momento de la vida a la evidencia científica. Y dice que es segura. En este aspecto, deberíamos respetar. Entiendo que la vacunación y que la pandemia nos están haciendo mirar con una lupa muchos de los aspectos, pero no es nada nuevo lo que ocurre. Lo que sí es que hay que ser muy vigilante. La ciencia va muy rápido, es capaz de detectar problemas y atajarlos. Va a años luz de lo que va la política. Confío cien por cien en todos los controles y mecanismos.

Todo va muy rápido, pero hay cosas que no cambian, aunque haya una pandemia, como que vaya divida la izquierda en Madrid. ¿Se arrepiente de ese ‘no’ a Pablo Iglesias?

No. Niego la mayor. No vamos divididos, vamos unidos hacia un mismo objetivo: que Ayuso y Monasterio no entren en la Puerta del Sol. Para eso es más interesante y efectivo abarcar todo el electorado progresista, que es bastante exigente, y que seamos capaces de ensanchar nuestro espacio político. Son espacios diferenciados, pero con un objetivo común. Nos estamos entendiendo, nos vamos a entender, vamos a hacer una campaña unívocamente centrada en que no entre la señora Monasterio en la Consejería de Educación. Nos vamos a encontrar antes del 4 de mayo, y seguro después.

Dice que van unidos y que se van a encontrar, pero las declaraciones de Gabilondo fueron muy claras: “Con este Iglesias, no”. ¿Con este Iglesias, sí?

Con todos, con todos aquellos que quieran un Gobierno decente, que quieran que los fondos europeos sean aprovechados y que no se vuelva otra vez a ese círculo vicioso de construcción, ciudades de la Justicia, zendales, contratos con sobrecostes… Todos aquellos que aseguren a los madrileños que dejamos atrás la pesadilla del PP, y ahora con el aliciente de la ultraderecha, bienvenidos.

¿Cree que el PSOE pactaría finalmente con Unidas Podemos?

Si antepone el bienestar de los madrileños, no lo va a dudar. 

¿Más Madrid pactaría con Cs?

Siempre digo que primero me tienen que presentar a Cs, me tienen que decir qué es Cs. Hasta ahora ha sido el que le ha puesto la alfombra roja a Vox en la Comunidad y en el Ayuntamiento. Hasta ahora ha avalado todas las políticas del partido más corrupto de esta región. Esa es su seña de identidad. ¿Va a cambiar de carné? ¿Va a priorizar lo que teóricamente vino a hacer como partido? Si es así, la respuesta la tienen que dar ellos. Si es así, nosotros vamos a hablar con todo el mundo.

En la anterior campaña de las elecciones madrileñas Errejón lamentaba en una entrevista con El HuffPost que al PSOE le había faltado swing. ¿Le está faltando también ahora a Gabilondo?

Es innegable que el PSOE y Más Madrid tenemos diferentes maneras de hacer oposición. Obviamente el PSOE tiene que poner toda la energía que tenga, esto depende de que todos rememos en el mismo sentido. A este respecto, desde Más Madrid hemos hecho una oposición contundente y propositiva. Es el modelo de Gobierno que proponemos. 

Hay mucho votante que va a oscilar entre el PSOE y Más Madrid, según los estudios demoscópicos. ¿Qué les diferencia?

Les diría que oscilen ya del todo. Somos formaciones diferentes, con distinto ADN. Desde Más Madrid hemos demostrado que hacemos política de lo cotidiano, que estamos centrados en Madrid, no jugamos al Risk con Madrid, es nuestra razón de ser. No usamos Madrid para otros cálculos en otros lugares y hemos hecho la oposición a Ayuso en el peor momento. Además, hemos sido propositivos. Ofrecemos un futuro feminista y de justicia social, además somos la fuerza verde. 

¿Cómo se quedó cuando se enteró por sorpresa, como toda España, que se presentaba Pablo Iglesias?

Como nosotros veníamos preocupados de que UP no llegara al cinco por ciento, en ese aspecto dejamos claro que le dábamos la bienvenida a Iglesias y que nos pusiéramos a remar.

¿Le teme electoralmente? ¿Puede haber un sorpasso de Podemos a Más Madrid?

Sólo temo electoralmente al PP y a Vox, es el único temor que tengo. Todo lo demás es secundario.

En el vídeo que anunciaba que Más Madrid iría en una candidatura autónoma, se interpretaron sus palabras cuando habló de las mujeres y sobre que los hombres siempre les piden dar un paso al lado. ¿Fue la oferta de Pablo Iglesias machista?

Fui clara y honesta, muchas mujeres se vieron representadas en lo que dije. Lo que vine a reivindicar es que tenemos un espacio político, llevamos mucho tiempo trabajando, nos merecemos tener ese espacio y quejarnos de las formas. Más allá de esto, eso se ha quedado atrás y tenemos que mirar hacia adelante.

Ha habido polémica estos días por las palabras de la ministra de Igualdad, Irene Montero, diciendo que Madrid no es una comunidad segura para las mujeres. ¿Lo es?

No sólo Madrid. Una de cada dos mujeres dice que ha tenido algún tipo de violencia. Madrid no es todo lo segura de lo que las mujeres querríamos en la medida que el resto de España. Los datos y la estadísticas avalan eso, no es algo subjetivo. Ahora bien, ¿qué ocurre en Madrid? Que se ponen cero recursos para que eso no ocurra. Esa es la diferencia, se han dejado de gastar 35 millones del pacto contra la violencia machista en la Comunidad. Nuestro presupuesto es el 50% de lo que era hace diez años. Al negacionismo le secunda la falta de medios para afrontar este problema.

Si fuera presidenta de la Comunidad de Madrid, ¿cuáles serían las primeras medidas que llevaría al Consejo de Gobierno?

La primera medida tiene que ver con la pandemia clarísimamente, seguimos inmersos en una pandemia. Esto tiene que ver con la Sanidad, la atención primaria, con el plan de choque de salud mental… Ese primer bloque sería indudable. Luego creo que vamos a una legislatura de dos años, lo que nos va a dar tiempo básicamente es a hacer políticas de reconducir hacia dónde va la Comunidad. La primera política económica que hay que hacer con urgencia es dejar de considerar la autonomía como una plataforma de negocios, dejar de despilfarrar y, a ser posible, dejar de robar. Tercero: tenemos una oportunidad con los fondos europeos para poner los pilares y reestructurar el futuro. Ayuso nos propone medidas propias de la Guerra Fría, ya estamos viendo que hasta EEUU está poniendo en el centro las políticas de educación, verdes, de digitalización, de bienestar social.

¿Ayuso sueña con La Moncloa? ¿Tiene algo que temer Casado después del 4-M?

La señora Ayuso donde más ha hecho campaña ha sido a nivel estatal. Es lo que les ha pasado históricamente a muchos presidentes del PP en la Comunidad, que en vez de tener su mirada puesta en Madrid la han tenido en ver cómo llegaban a La Moncloa. Le pasó a Aguirre y a Cifuentes, Ayuso no va a ser menos. No ha hecho ni una sola política para la comunidad, ha hecho sólo una ley.

La del Suelo…

La de especulación con el suelo, para liberalizar suelo. Esa ha sido su prioridad durante la pandemia. Su obsesión en los plenos era confrontar con Sánchez, quitándole el papel al señor Casado. Tendrán que ver ellos cómo se gestionan y dónde está cada uno.

Errejón se presentó en las elecciones autonómicas en 2019 y luego se fue al Congreso. ¿Se va a quedar después del 4-M en su escaño? ¿Lo promete?

Siempre he estado en la Comunidad de Madrid, me voy a quedar. Más Madrid es una fuerza que se debe únicamente a la comunidad. No tenemos otras prioridades. 

¿Comunismo o libertad?

Primero, como decía Errejón cuando le preguntaban si virus o vacuna, es importante no decir tonterías, no ponernos en disyuntivas que no le interesan a nadie y que no le preocupan a nadie. Entiendo que la falta de ideas del PP después de 25 años le lleve a sacar el comodín del comunismo. Les planteábamos una ley para las listas de espera, ¡comunismo! Una ley para las residencias, ¡comunismo! Entiendo que no tengan más ideas que plantearnos una dicotomía absurda.

¿Usted es comunista?

Yo no, pero mi padre sí y tengo un profundo respeto por quienes lucharon contra la dictadura en este país. Dicho esto, aunque Ayuso nos quiere poner un marco de Guerra Fría, me interesan más los retos a los que nos enfrentamos ahora, no los fantasmas a los que se enfrenta la derecha.

¿Cómo está el funcionamiento del hospital Zendal?

Desde un principio ha venido marcado por todos los escándalos.

¿Fue otro negocio?

Obviamente. ¿Quién se ha visto beneficiado? Las constructoras y todos los contratos a dedo y a manos llenas con empresas sospechosas habituales de la privatización de la sanidad. No ha sido al azar. Teóricamente vino a descolapsar la sanidad, obviamente era imposible que un hospital sin sanitarios tuviera alguna función, en Madrid o en Singapur. Se lo planteas a un niño pequeño y no lo entiende. Básicamente vino a solventar este modelo de fábrica de contratos a dedo y chanchullos. Ese dinero lo necesitábamos para atención primaria y profesionales para hospitales que tienen camas cerradas a día de hoy.

¿Qué sintió como sanitaria al escuchar ese “vete al médico” a Errejón en el Congreso?

Bochorno institucional de primer grado. Refleja perfectamente la falta de empatía del PP, no es algo nuevo, y la frivolidad con la que se toma el sufrimiento de la gente. Son problemas de los ciudadanos.

Con estas vistas, viene a la cabeza el tema de la vivienda en Madrid. Los apartamentos que hay en esta zona de 45 metros cuadrados tienen un alquiler que ronda los novecientos euros al mes. ¿Hay que limitar los alquileres?

Creo que el problema de la vivienda es de primer orden en Madrid y en España. Hay que regular los precios del alquiler, como se hace en otros países. La política de expansión de pisos turísticos ha destrozado barrios del centro. En la plaza de Santa Ana sólo quedan 16 vecinos. No puede ser que los jóvenes tengan que pagar el 80 por ciento de su sueldo para tener una vivienda. Tiene recetas que funcionan en otros sitios.

Vox va a hacer una campaña muy destinada a los barrios y a los municipios obreros, al estilo de Trump y Le Pen. ¿Teme que la ultraderecha pueda calar en lo que era el cinturón rojo porque sienta que la izquierda no hace lo suficiente o lo que promete?

Creo que Vox siempre va al caladero de la desesperación, pero va con la mentira, con la confrontación y con la inconvivencia. Es el que señala a los ‘menas’, a los menores no acompañados. Vox dice que tu problema no es del Gobierno, sino de tu vecino. La política de Vox es nítida, no la ocultan. Creo que nos estamos jugando en estas elecciones qué tipo de política queremos, si queremos la política de fake news, del bulo, del pin parental, de un paso en No Do, de un partido al que le sobran 26 millones de españoles, la política de la España jeta de Abascal. Definiría a Abascal como el que defiende la España jeta, los que están durante ocho años cobrando en un chiringuito sin hacer nada.

Que era de la Comunidad de Madrid.

Que le puso Esperanza Aguirre, y de los que se hacen un chalé sin licencia. Esa es la España jeta. Lo último que necesitan los barrios obreros es que Vox se haga con una Consejería.

Los últimos presidentes de Madrid han tenido problemas con la Justicia, como Cristina Cifuentes, Esperanza Aguirre, Ignacio González… ¿Puede tener problemas en el futuro judicialmente Díaz Ayuso?

Hemos denunciado cada una de las irresponsabilidades de Ayuso. Cuando el señor Egea decía que el hospital Zendal se llamará algún día Díaz Ayuso, hicimos el símil de que tuviera cuidado por si lo que iba a nombrar al final es un módulo de Soto del Real. A poquito que se siga la hemeroteca y teniendo en cuenta que el modus operandi del PP no ha cambiado… Ahora acaba de ser imputada una directora general de Esperanza Aguirre por la privatización de los hospitales. Vale, viene trece años tarde, pero al final ese modus operandi, por h o por b, acaba en un sumario judicial. No saben otra manera de hacer política. Dudo mucho que haya habido una regeneración en el PP, que hayan cambiado esas redes clientelares y esa manera de concebir la política.

Sus enfrentamientos con Díaz Ayuso en la Asamblea han sido tan fuertes como virales en las redes. ¿Cómo es ese tú a tú? ¿La considera buena parlamentaria?

Díaz Ayuso utiliza las peores herramientas de la política. No tiene más registros, no es buena parlamentaria, no es buena política. No es capaz de contestarte a lo que realmente estás preguntando. Luego está la queja de que todos los políticos son iguales, no. El PP es la peor representación del ejercicio de la política.

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