Las baterías de los smartphones podrían cambiar para siempre gracias a un nuevo electrolito descubierto por el MIT, que prevé su comercialización en un par de años

 

Las baterías de los smartphones podrían cambiar para siempre gracias a un nuevo electrolito descubierto por el MIT, que prevé su comercialización en un par de años

Al utilizar un smartphone, los cuales mejoran con el paso del tiempo, cualquier usuario habrá tenido que hacer frente a una batería que suele tirar por tierra las demás especificaciones técnicas del dispositivo.

Por ello, los investigadores buscan continuamente soluciones que aumenten el ciclo de vida de la batería, su utilidad y la seguridad de la misma. Así, un nuevo estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), de Estados Unidos, se ha topado con un electrolito novedoso que parece ser el futuro de las baterías.

Las baterías de iones de litio convencionales hacen uso del grafito, con un voltaje de carga más alto en el cátodo –el polo negativo de la batería–, algo que siempre se ha querido cambiar por electrodos metálicos, lo cual acaba de conseguir el MIT, según un estudio publicado en la revista Nature Energy.

De esta forma, el equipo ha planteado que este electrolito podría superar las limitaciones de las baterías actuales, aumentado la potencia de las mismas, disminuyendo su peso y, todo ello, sin afectar a su ciclo de vida, algo muy importante, pues suele ser uno de los componentes que más fallan en los actuales smartphones.

El electrolito no es nuevo, pero sí su aplicación en estas baterías

Como han asegurado los propios investigadores, este descubrimiento no supone algo novedoso, aunque sí su aplicación en smartphones. En este sentido, el electrolito fue desarrollado hace tiempo por algunos de los miembros actuales del equipo, con el objetivo de avanzar en las baterías de litio-aire, una solución factible a largo plazo para maximizar la densidad de energía de la misma.

Además, aunque el estudio está firmado por Ju Li, Yang Shao-Horn y Jeermiah Jonhson, del MIT, su aplicación en cátodos estándar, en lugar de baterías de litio-aire, fue consecuencia de una prueba que hizo el posdoctorado Weijiang Xue.

"Este hallazgo concentrará una mayor búsqueda y diseño de electrolitos líquidos para baterías de metal de litio, que compitan con las de electrolitos de estado sólido", ha asegurado Shao-Horn en un comunicado de prensa del MIT.

Así, el proceso que se da en el electrolito permite que los iones de litio pasen con facilidad, algo importante para el mecanismo de las baterías, ya que es el centro de su carga y descarga. A la vez, este bloquea la entrada de otros cationes, más conocidos como metales de transición.

“El electrolito es químicamente resistente contra la oxidación de materiales ricos en níquel de alta energía, lo que evita la fractura de partículas y estabiliza el electrodo positivo durante el ciclo”, ha señalado Shao-Horn. "Es un paso importante hacia la habilitación de baterías recargables de metal de litio, con una energía 2 veces mayor que la de las baterías de iones de litio de última generación".  

Su comercialización será posible en 2 años

Estos nuevos electrolitos contienen un óxido de níquel con cobalto y manganeso, por lo que su comercialización es relativamente poco costosa y, además, el equipo demostró que este es más seguro, ya que redujo las degradaciones por agrietamiento causado por la corrosión bajo tensión. 

Además, cabe destacar que el electrodo de batería utilizado es el mismo que usa la industria del automovilismo eléctrico. "Es el caballo de batalla de la industria de vehículos eléctricos en la actualidad", ha recalcado Li.

Por ello, creen que se podría ofrecer una solución comercial en un plazo corto de tiempo, 2 años, ya que "es una reacción muy fácil a partir de materiales comerciales de partida, fácilmente disponibles", ha añadido Johnson.

Aun así, los investigadores han afirmado que, si bien su coste es bajo, el compuesto que se utiliza para sintetizar el electrolito es bastante caro, aunque esperan que su precio disminuya con su introducción en la economía mundial.

"Creo que si podemos mostrarle al mundo que este es un gran electrolito para la electrónica de consumo, la motivación para escalar aún más ayudará a reducir el precio", ha asegurado Johnson.

Así, el equipo, que ha sido apoyado por diferentes organizaciones estadounidenses, como el Departamento de Energía de los Estados Unidos, la Fundación Nacional de Ciencias y los laboratorios de Brookhaven y Argonne, ha asegurado que podrían comercializarlo en un periodo de 2 años.

Comments